Si pudiese diseñar postales del Tango de hoy...
Quiero imaginar unas de lo que, existiendo ya, logra escaparse a las clasificaciones estrictas, a lo organizado, a lo comunicado y a lo legitimado.
Me gustaría imaginar una anti-postal más allá de la identificación de Nosotros y Ellos.
Quiero una postal de la promesa futura de algo maravilloso que músicos, bailarines y/o letristas están por crear. Que sea la imposible postal de aquello que apasiona de mil y una maneras.
No pueden faltar la de los sentimientos más viscerales y la de los más efímeros que genera una única pieza (con los colores de lo “sublime”, lo “decepcionante”, lo “genial”, lo “exasperante”, entre muchos otros).
Debería haber otra sobre eso que nos hace buscar el Tango en la diversidad de formas en las que es escrito, compuesto, cantado y bailado... Ayer y hoy. No preferiría otra cosa. ¡A lo Bartleby! Acaso ¿Alguien podría diseñar un único prisma que permitiese ver la multiplicidad de lógicas, tradiciones y realidades desde la cuales los artistas conciben y trabajan el tango; y al mismo tiempo, desde dónde es que el público actualiza su amor por el género y lo comparte con otros a diario?
Sería el prisma de las cosas en que pretendemos fijar la posta-l de lo que queremos llevarnos del contexto cultural actual. Paisajes y escenas de abrazos, sonrisas y otros movimientos de distintos cuerpos; paisajes y escenas conmovedoramente íntimas de cantora /cantor, guitarras, pianos o fueyes entrelazados de manera indescriptible con sus activos escuchas; paisajes y escenas de potencias y volúmenes rockero-tangueros, paisajes y escenas de lo bizarro y las risas que parten de lo clownesco; más una diversidad de retratos de formas de entender lo oficial y lo independiente, desde lo autogestivo hasta lo partidario, pasando ambos por el mercado y por el turismo... Son todas maneras en que se construye como se vive (y se vive de) la música hoy y... ¿Mañana?
Creo que aunque fuese posible partir de una óptica múltiple, para no caer en la matemática cruel que resumiría en forma de números lo que pasa, siempre queda y quedará ese algo que sólo responde a la experiencia*. O sea, la postal de lo que va a ser experimentado por cada cual y no es enmarcable en ningún cuadrito ni tiene cartel (y por lo tanto no es propaganda para nadie).
De lo anterior dimana para mí la verdadera anti-postal: la postal de lo que se fuga del presente y nadie puede fijar desde el hoy, porque representa lo aún no dicho y lo que aún no ha sido hecho.
Agosto 2015
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*La experiencia de "estar en el Misterio" y del Arrabal de Manzi como estado del alma de los tanguistas (Ver Russo, 2011).
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